miércoles, 25 de julio de 2012

Un trocito de pan.

Miren el vídeo. Se merecía dedicar una entrada a esto. Son unas tremendas locas, pero se las quiere igualmente.


viernes, 13 de julio de 2012

Mi regalo más grande eres tú.

Quiero hacerte un regalo. Algo dulce, algo raro. No un regalo común, de los que perdiste, nunca abriste o no aceptaste. De los que abres y lloras. Que estás feliz y no finges. Y en ese día te dedicaré el regalo más grande. De esos que no puedo abrir delante de mucha gente. Porque el regalo más grande es solo nuestro para siempre.
Quiero entregar tu sonrisa a la luna y que, de noche que la mire pueda pensar en ti.

martes, 3 de julio de 2012

Llega...

Llega el momento en el que te sientes que estás fuera de su vida. Que por mucho que te diga que no, tú dices que sí. Lo ves, lo miras. Piensas cuál fue el momento en el que os separasteis, y en todos esos momentos felices. Ya no te importa nada los demás, solo quieres arreglar lo que un día por tu culpa se rompió.
Llega el día en el que te encuentras sola frente al mundo. Donde todo lo que tenías se ha esfumado. Ese día llegaría tarde o temprano. Aunque, aún no se ha ido ese poquito de magia que queda entre vosotros, eso es lo que te da fuerzas para luchar, porque sabes que aún él te quiere y que quiere estar contigo, pero menos que antes.
Llegan esos pensamientos a tu mente en los que te imaginas lo malo y lo bueno. Donde a veces te dan ganas de llorar o de reír. Es difícil saber lo que está bien de lo que está mal. No sabes lo que hacer, quedarte sentada o hacer algo por revivirlo. Piensas que lo mejor es no hacer nada pues si quieres quedarse contigo es su decisión, no puedes obligar a alguien a tomar la decisión que quieres oír.
Llega esos latidos a tu corazón que no puedes parar cada vez que lo ves, ellos que saben que ya no hay nada y que pronto serán un adiós. Ellos laten más fuerte. Lo sientes en tu pecho. No puedes hacer nada para controlarlos, solo dejar que ocurra. Y de repente se despierta un zoológico en tu barriga, uniéndose a tu corazón. Te gusta esa sensación, pero tu cabeza te recuerda que nada pasará y toda la magia que ocurría en tu interior se dispersa hasta desaparecer.
Llega el momento de desaparecer. De desaparecer del mundo.

domingo, 1 de julio de 2012

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No hay nada que se pueda hacer cuando algo nos falta, debemos llenar ese vacío. Aunque cuando es el amor lo que nos falta, no hay nada que lo llene de verdad.

Si no tuviera.

Si no tuviera una cadena que limitase mis movimientos podría alcanzar el sueño de amar. Cogerte de la mano sin miedo y recorrer contigo el mundo sin que nadie nos molestara. Perderme en tus ojos y decirte que te quiero. Que no puedo pasar ni un día sin ti.
Si no tuviera pánico de escuchar tu respuesta, sería capaz de gritar en  nuestros silencios que te amo. Saltar la barrera que nos separa, que condiciona todo lo que siento por ti. Me impondría a cualquier adversidad si supiera que tu corazón dice lo mismo que el mío.
Si no tuviera razón al creer que lo nuestro no es que sea imposible, es que solamente es imposible. Pensaría que dos más dos podrían ser cinco y que los globos también vuelan sin helio. Que las gaviotas saben vivir lejos del mar y que las nubes lloran porque no las dejan ver al sol.
Si no tuviera un secreto en el que me dedicara a esconder lo que siento, escribiría en tus sábanas mi pensamiento. Anotaría cada dictado en tus labios e imaginaría que cada beso es el mejor que has dado nunca. Dibujaría una línea infinita en tu espalda que hiciera que me perdiera en lo más profundo de tu horizonte.
Si no tuviera tantas ganas de quererte, abandonaría esa idea en un instante. Derrocharía mis lágrimas en intranscendentales historia de mi estúpido día a día. Buscaría un armario del que sacar toda la ropa que nunca me pongo. Moriría si ya no me quedaran ganas de quererte.