Si no tuviera pánico de escuchar tu respuesta, sería capaz
de gritar en nuestros silencios que te
amo. Saltar la barrera que nos separa, que condiciona todo lo que siento por
ti. Me impondría a cualquier adversidad si supiera que tu corazón dice lo mismo
que el mío.
Si no tuviera razón al creer que lo nuestro no es que sea
imposible, es que solamente es imposible. Pensaría que dos más dos podrían ser
cinco y que los globos también vuelan sin helio. Que las gaviotas saben vivir
lejos del mar y que las nubes lloran porque no las dejan ver al sol.
Si no tuviera un secreto en el que me dedicara a esconder lo
que siento, escribiría en tus sábanas mi pensamiento. Anotaría cada dictado en
tus labios e imaginaría que cada beso es el mejor que has dado nunca. Dibujaría
una línea infinita en tu espalda que hiciera que me perdiera en lo más profundo
de tu horizonte.
Si no tuviera tantas ganas de quererte, abandonaría esa idea
en un instante. Derrocharía mis lágrimas en intranscendentales historia de mi
estúpido día a día. Buscaría un armario del que sacar toda la ropa que nunca me
pongo. Moriría si ya no me quedaran ganas de quererte.
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