viernes, 30 de septiembre de 2016

El sabor de no quererte.


Hoy has vuelto a escribir en el diario
pero incluso a él también le mientes.
Hoy has vuelto a encerrarte en el baño, 
sé que te haces daño porque no te quieres.

La gente a la que temes dices que es a la que amas
fueron sus palabras las que cortaron tus alas,
y tu reflejo ya no te corresponde
tu mente ante el espejo tu belleza esconde.

Pierdes confianza, ya no te respetas.
No les pasa nada a todas esas camisetas, 
conozco tu secreto y tienes que contarlo,
él te ama y no lo sabes 
y le tienes preocupado.

El tiempo está en tu contra, niña tonta,
pide ayuda.
Fue la envidia lo que provocó su burla,
y es que eres la única que no ves tu belleza.
La luna vela por ti porque así la rezan
pero te escondes allí donde no hay nadie,
dentro de ti ya casi solo queda aire.
Te faltan fuerzas, la ansiedad te consume,
estás débil, necesitas que te curen.

Y es que te equivocas cuando piensas que estás sola,
porque tú eres la razón por la que vive otra persona.

Pagas con tu cuerpo el precio de no quererte,
tu mente adolescente tontea con la muerte. 
Por no saber aun no sabes si te arrepientes, 
el sabor de no quererte resbala entre tus dientes.

Eres aquello que tú quieres ser,
y elegiste perder... y elegiste caer.
Elegiste verte fea y sentenciar tu realidad,
Luna quiere ser estrella y no piensa con claridad.

Tienes que escuchar, escuchar a quien te quiere. 
Escucharle y con el tiempo aprender a quererte. 
Tienes que pedir ayuda a aquellos que te quieren, 
y con su ayuda volver a hacerte fuerte.

¡Ah! Tus ojos no lo ven pero hay alguien que te quiere y no te quiere ver caer.
¡Ah! Tus labios no lo sienten pero se resienten cada vez que mienten.
¡Ah! Tus ojos no lo saben pero hay alguien que los mira y que sabe lo que valen.
¡Ah! Tu alma grita fuerte, pide ayuda cuando nota el sabor de no quererte. - JP

sábado, 24 de septiembre de 2016

Es difícil.


Es difícil. Es difícil saber escoger entre lo correcto y lo que quieres, muchas veces no vienen de la mano hacer lo correcto con lo que te gustaría y tienes que escoger si vivir con el corazón o con la mente. 
En estos casos lo único que puedes hacer es pensar con qué opción reduces el daño a la otra persona, aunque tú te hagas un daño mayor. Siempre me han dicho que tengo que pensar por mí y dejar de pensar en las otras personas, pero las otras personas son las que me han hecho ser como soy y si ellas se encuentran mal yo no estaría bien. 

Anoche tomé una decisión que probablemente me arrepentiré a lo largo pero era la que menos dolor podría crear.

Me encuentro en una etapa en la que no sé quién soy, no sé lo que quiero, ¿adónde voy? Tengo muchas inseguridades, no sé valorarme ni quererme lo suficiente. 
Sí, hablo con muchas personas que seguramente me quieran mucho y se preocupen por mí pero no me llenan, me siento vacía. Y es que tengo mucho guardado, muchas cosas que no las puedo soltar, me las guardo para mí y me acompañan desde hace mucho.
Me da miedo abrirme, me da miedo que la gente pueda utilizarlo a mi contra, me da miedo que me hagan daño, me da miedo entregar mi corazón a alguien. 

Es difícil,  es difícil dar sonrisas cuando no te quedan.