Es difícil. Es difícil saber escoger entre lo correcto y lo que quieres, muchas veces no vienen de la mano hacer lo correcto con lo que te gustaría y tienes que escoger si vivir con el corazón o con la mente.
En estos casos lo único que puedes hacer es pensar con qué opción reduces el daño a la otra persona, aunque tú te hagas un daño mayor. Siempre me han dicho que tengo que pensar por mí y dejar de pensar en las otras personas, pero las otras personas son las que me han hecho ser como soy y si ellas se encuentran mal yo no estaría bien. Anoche tomé una decisión que probablemente me arrepentiré a lo largo pero era la que menos dolor podría crear.
Me encuentro en una etapa en la que no sé quién soy, no sé lo que quiero, ¿adónde voy? Tengo muchas inseguridades, no sé valorarme ni quererme lo suficiente.
Sí, hablo con muchas personas que seguramente me quieran mucho y se preocupen por mí pero no me llenan, me siento vacía. Y es que tengo mucho guardado, muchas cosas que no las puedo soltar, me las guardo para mí y me acompañan desde hace mucho.
Me da miedo abrirme, me da miedo que la gente pueda utilizarlo a mi contra, me da miedo que me hagan daño, me da miedo entregar mi corazón a alguien.
Es difícil, es difícil dar sonrisas cuando no te quedan.
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